Bienvenido a blogadreams

Un rincón virtual destinado a explorar los sueños, entendidos como la representación de sucesos o imágenes en la fantasía de una persona mientras duerme.

Todos soñamos cada noche aunque al despertarnos rara vez recordamos lo que pasó después de cerrar los ojos.
Si a tus amigos les cuentas lo que te pasó durante el día, ¿por qué no comentar aquí lo que nos pasa durante la otra mitad de nuestra vida?


07 octubre 2008

Sueño del cuarto volador


Este es el sueño que tuve hace un par de noches. Ese lapso de dos noches ha hecho que el sueño se haya borrado parcialmente de mi memoria, especialmente en cuanto a los pequeños detalles, que son los que completan y redondean un sueño, los que lo convierten en algo tan curioso. Pese a ello, me pareció tan fantasioso que aún merece la pena contarlo, sobre todo cuando es el sueño que me inspiró para crear este blog. Pues eso:

Veíamos un partido de fútbol varios amigos y yo en un cuarto que nunca antes había visto en la casa de no tengo ni idea quién, cuando uno de ellos cogió el mando de la tele para hacer algo que tampoco registró mi imaginación. En vez de cambiar el color o subir el volumen, el mando hizo que la habitación despegara, no el edificio entero, sino solamente el dormitorio. Solo recuerdo al amigo que manejaba el mando, no se quiénes eran los demás, o el otro, pero se que había alguien más allí dentro, ¿quién? ¿cuántos? ni idea.

Los dos nos quedamos estupefactos sintiendo la fuerza de la gravedad apoderándose de nuestros cuerpos. Detrás de la televisión, a un lado, había una ventana a través de la cuál pudimos presenciar el despegue, y no se bien cómo de pronto la televisión de convirtió en un simulador de vuelo de habitación. Miguel, mi amigo, se divertía de lo lindo al ver que era él el que estaba pilotando el cuarto volador. En seguida, el éxtasis se tranformó en pánico, al menos por mi parte. Mi colega seguía disfrutando de la partida de realidad virtual más real que jamás pudo haber imaginado.
Empecé a gritarle: "Miguelín, ¡qué coño estás haciendo! ¡aterriza cabrón!! ¡nos vas a matar!". Los compañeros de aventura, no decían nada, pero estaban allí. Yo seguía increpando a mi amigo, que pronto comenzó a perder el control de la aeronave. Entonces le cambió la cara y ambos tuvimos esa sensación inequivoca de que el ostión está por llegar. Las turbulencias nos sacudían de lado a lado de la habitación golpeándonos bruscamente contra sus paredes. Aquello ya no era un juego.

Al intentar hacer un aterrizaje forzoso, algo un poco complicado cuando lo que intentas devolver a suelo firme es una habitación controlada con un mando a distancia de escaso número de botones, veíamos por la ventana cómo nos acercábamos a toda pastilla a una nave industrial. Por supuesto, nos la dimos, pero no nos pasó nada, si acaso algunos rasguños como los que sufrían los malos del Equipo A cuando su coche daba n vueltas de campana y un doble tirabuzón invertido.

Salimos del cuarto por la puerta y fuimos a inspeccionar el lugar donde habíamos aterrizado. Los demás miembros de la tripulación se habían esfumado, esos amigos desconocidos nos habían dejado tirados. Al momento, oímos la respiración de algo venido del subsuelo que me recordó al instante a los zombies de Tomb Rider. Nos acojonamos. A la vuelta de la esquina vimos a un grupo de zombies sedientos de sangre que empezaron a seguirnos como al protagonista de 28 días después (ó bien de 28 semanas después, según gustos). Corrimos despavoridos, nos dividimos por alguna extraña razón, como si la desunión hiciese la fuerza.
Supongo que aquella decisión respondió a un deseo propio, egoísta e insolidario, de escapar de los chupasangres a toda costa y supongo que por ello, me acabaron echando el guante y comenzaron a torturarme a mordiscos.

En ese momento desperté, sentí mi novia a mi lado que empezaba a espabilarse por las sacudidas que debía de estar experimentando en la cama. Al verla, pegué un brinco en la cama que asustó a mi chica. La tranquilicé diciendo que solo se trataba de un sueño. Me preguntó que si más bien era una pesadilla y le respondí que al principio no, pero que al final fue una pesadilla de lo más desagradable. Me dijo que se lo contara en ese mismo momento, y así lo hice. Cuando acabé, se me ocurrió hacer un blog sobre sueños donde la gente pueda contar sus propios sueños. Así es como nace blogadreams.

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